Lecciones aprendidas de alquilar un piso a un cliente idiota

Sí, el cliente tiene razón y todo lo que tú quieras. Pero a veces no y punto. Una experiencia reciente me ha dado esta lección.

Cómo estoy sobrado de tiempo me he metido en esto de alquilar pisos a turistas. He tenido hasta ayer un francés con su familia durante 3 días en uno de mis pisos. Alquilar durante tan poco tiempo ya es chungo en cierta medida porque puede que no compensa.

cliente turistaDerechos de foto de Adobe Stock

En mi caso he tenido este hueco entre 2 estancias largas y lo he liberado para aumentar el ratio de ocupación. Soy muy de métricas, ya me conoces. ;)

En cuestión de horas me entró la reserva. En el momento me alegré y casi me doy una palmadita en la espalda. Ahora mirando atrás es para darme bofetadas en la cara. Te cuento:

Mi experiencia persona con un cliente idiota

Primer mensaje en francés (traducido): “Oye que tengo un Van grande, tenlo en cuenta para tu plaza de aparcamiento”.

  • Yo pienso: “Claro. ¿Quieres que te haga un hueco más grande en el parking…?”
  • Le respondo: “Vale entendido. Yo tengo un Kia Carens que me entra. Si es más grande será complicado.”

Segundo mensaje: “Qué llego a las 12.00”.

  • Yo pienso: “¿En qué sitio te dejan entrar a las 12.00, tío?”.
  • Le respondo: “Lo siento mucho pero a esa hora tengo una salida. Puede entrar a las 16.00. Si acabamos antes con la limpieza aviso.”

Tercer mensaje (día de llegada) por Whatsapp que no veo y luego me llama. “Estoy aquí, necesito entrar para dejar mis cosas y darle de comer al bebé.”

  • Yo pienso: “¡No jodas! La mujer de la limpieza ni ha empezado! ¿Y de dónde sale ese bebé?”
  • Le respondo: “Vale, para dejar las cosas. ¿Dónde está, voy para allá?” Evidentemente ya se queda ahí y la pobre de mujer de la limpieza apenas puede hacer su trabajo porque además el bebé no para de llorar.

Le enseño el garaje (esto fue antes de entrar al piso). Dice que no hay problemas para entrar, hay suficiente espacio. Te resumo el resto.

  1. Entra en el garaje y se queda atrancado en la entrada durante 15 minutos. Para salir no queda otra que pasar rozando las paredes con su Mercedes AMG Van y le causa un daño de 5.000 euros en las puertas.
  2. Me llama 1 hora más tarde que no tiene papel del váter. Vale, tiene razón, se lo traigo.
  3. Me llama 1 hora más tarde quejándose que la nevera no funciona. Me acerco y le digo que tiene que esperar un poco que enfríe.
  4. 24 horas no escucho nada de él.
  5. Me escribe que no tiene agua caliente. Me acerco, la caldera eléctrica se había apagado porque hubo un corte de electricidad en todo el pueblo. Como soy experto de calderas le doy al botón de encender y todo bien otra vez. Como había jodido la puerta de la cocina a la terraza de la misma tenemos que operar desde la ventana de la cocina. “No le digo nada todavía”, pienso…

Día de la entrega de llaves. Le digo que mi seguro no cubre el daño de la puerta (había llamado 30 minutos antes). Que no hay problemas, lo asumo yo pero que por favor me deje una evaluación positiva (si cuela, cuela). Se pone rojo en la cara y me dice que la puerta ya estaba rota cuando entraron, le echa la culpa a la mujer de la limpieza. Claro…

170 euros me ha costado arreglarla. No quiero hacer los números, pero si he ganado 50 euros con este cliente, puedo estar contento.

Mis lecciones aprendidas

Bueno, verás que este cliente me ha tenido entretenido. No he puesto cosas peores por si hay menores que pasen por este blog y lo lean por casualidad.

Lo que he aprendido de esta y otras estancias es lo siguiente:

  1. Hay que alquilar estancias más largas de 15 días para minimizar el número de entradas y salidas. Con eso se reduce también el coste de limpieza y gestión.
  2. No hay que alquilar a franceses. ¡Qué no, esto era broma! El padrino de mi boda y uno de mis mejores amigos es francés. De media me siguen cayendo bien.
  3. Tienes que estar bien asegurado. Un daño de una puerta de cristal de una mampara por suerte no me lo he tenido que comer yo. Pero igual merece la pena buscar coberturas incluso más amplias todavía.
  4. Hay que tener una persona para gestionar el tema. Puede que próximamente alguien de mi equipo me ayude con el tema. Por lo menos a partir del verano que viene. Por suerte en septiembre nada más alquilo a estudiantes. Ya tengo ganas que esto acabe.
  5. Los clientes que no quieres tienes que alejarlos de ti creando una oferta que no les va a interesar. Teniendo el punto 1) en vigor ni me hubiera tenido que afrontar a este cliente que en todas sus comunicaciones ha sido antipático y borde.
  6. Todo se puede mejorar. Un cliente se convierte en idiota porque igual uno ha pensado en la perfección en todo. Nada y nadie es perfecto pero hay que seguir mejorando el proceso y las cosas.

Al final tengo claro que voy a seguir. Económicamente merece la pena a pesar de todas las dificultades encontradas. No voy a repetir los mismos errores el año que viene. Eso puedes tenerlo claro. Ahora puedo poner a alguien con más tranquilidad porque ya sé más o menos lo que puede salir mal aunque evidentemente todavía no haya visto todo. Te iré contando.

Stay tuned.

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