La pregunta más importante en tu vida

¿Cómo podemos ser felices en la vida? ¿Existe una fórmula secreta para ello? Para ser feliz hay que tomar decisiones.

Como ves hay gente que está un poco mal de la cabeza como yo que en las fechas que estamos no tiene nada mejor que hacer que publicar artículos. Para que merezca la pena esta vez no voy a hablar sobre start-ups, blogging o publicidad online sino voy a dedicarme a un tema realmente importante.

Felices FiestasDerechos de foto de Fotolia

¿Eres feliz?

Leyendo el título de este post tal se te han venido a la cabeza algunas de estas preguntas:

¿Quieres casarte conmigo?

¿Encontraré un nuevo trabajo?

¿Nos darán la hipoteca?

¿Niño o niña?

Ya vas por la buena dirección aunque todas ellas son la consecuencia de la pregunta que viene antes: ¿Eres feliz?

Para ser feliz hay que tomar decisiones y asumir las consecuencias

Desde mi punto de vista la pregunta de la felicidad es la más complicada porque no siempre nos atrevemos a responderla de manera 100% honesta. Decir que “no” requiere hacer cambios en la vida que a largo plazo te pueden hacer feliz pero que a corto plazo significan asumir consecuencias desagradables. Muchos de nosotros nos conformamos con no ser feliz porque pensamos que hay terceros que son responsables de nuestra situación y/o que de todas formas no vamos a poder cambiar nada.

Hace un par de semanas leí en el blog de la emprendedora Clara Soler que para ser feliz hay que tomar decisiones. Me pareció con diferencia uno de las mejores consejos que había leído desde hace mucho tiempo. Requiere mucho valor tomar la decisión de separarte de tu pareja, buscar un nuevo trabajo, volver a empezar a estudiar, etc. Las cosas no cambian porque si. Tu felicidad esta en tus manos. No le eches la culpa a nadie si no estás viviendo la vida que te deseas.

Aparte de unas felices fiestas te deseo el valor de tomar las decisiones necesarias para ser feliz en el 2013 y más adelante.

  1. Buen cambio de tema Carlos =)

    En lo personal soy feliz porque hace tiempo que reflexioné sobre lo corta que es la vida, de modo que pasar el tiempo siendo infeliz no es algo que quiera hacer, así que todos los días tomo decisiones y asumo las consecuencias.

    Saludos.

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  2. Me gusta mucho este post. Enhorabuena !!! Yo este año he tomado muchas decisiones que van a cambiar mi vida para siempre. Sé que al final todo saldrá bien.

    Felicidades !!!

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  3. Un post optimista, que falta nos hace. El mejor amigo de la felicidad es la flexibilidad, adoptar cambios y sacar la parte positiva. En mi caso os diré que el paro me llevó a escribir, de ahí a publicar dos libros y un día el blog me llevará a una columna y si èsta se cae, volveré a poner otro sueño en la recámara. PUM!!!! http://Www.lidiaherbada.com

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  4. Que razón tienes. Supongo que el tomar decisiones y responsabilizarte de los cambios que provocan nos hace sentirnos más dueños de nuestras vidas, más libres,… y eso, genera felicidad.
    Han sido pocas las decisiones realmente duras que he tenido que tomar en mi vida, pero todas me han hecho más feliz en el medio plazo.
    Gran post. Felices fiestas a todos, ser felices.

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  5. Estoy de acuerdo las decisiones son la base de la vida. Las decisiones pueden ser buenas o males. De las buenas se disfruta, de las malas hay que aprender a aprender

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  6. [...] tú que harías en 1.440 vía Marketing de Guerilla Compartir:MásMe gusta:Me gustaSe el primero en decir que te [...]

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  7. A veces el problema no es ser feliz, o saber buscar la propia felicidad… Sino que la felicidad propia no se vea mermada por la felicidad ajena… Me refiero a esas decisiones, que si las tomas para tu bien, alguien sale herido o perdiendo (en tu ejemplo se me ha venido a la mente, sin comas “separarte de tu pareja para buscar un trabajo”)

    Saludos, e interesante reflexión ^^

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  8. aaah, la felicidad… ese gran reto que desde hace décadas intenta traernos la de la chispa de la vida… Es curioso, hace tan solo unos cuantos siglos, cuando el ser humano no pasaba de la treintena, no se planteaba estas cosas de ser feliz o no. ¡No tenía tiempo! No, no. No me refiero a que su vida era muy agitada, no. Me refiero a que su vida era tan corta, que, evolutivamente, la felicidad le importaba un pimiento. Lo que le importaba era sobrevivir y proteger a los suyos. Esos eran sus objetivos.
    A medida que la esperanza de vida se ha ido alargando, los objetivos evolutivos del ser humano, sin embargo, ha ido cambiando. En los últimos treinta siglos o así (ahí es ná) los humanos hemos ido cambiando esos objetivos, poco a poco, por estos de lograr nuestros objetivos, más conscientemente: construir el Taj Mahal, inventar el tornillo aéreo (Da Vinci), llegar a la luna (todavía dudoso), ganar tres campeonatos seguidos, ser el mejor, en fin…

    Sueños… que se convierten en objetivos. Es lo más parecido que hay a la felicidad, y esto es algo demostrado antropológicamente. De hecho, nos proporciona más felicidad, por lo general, el trayecto hacia esos objetivos, que la consecución de la meta en sí misma. El problema no es que no nos paremos a pensar qué nos hace felices. El problema, por lo general, es que aunque lo hagamos, hace tanto tiempo que hace que no nos escuchamos a nosotros mismos, que hemos olvidado cómo hacerlo. Hay demasiado ruido exterior, demasiadas influencias, demasiada poca reflexión… Seguramente, al preguntarnos “¿qué es ser feliz para mí?”, la mayoría nos contestemos cosas como “que mis hijos hereden un mundo mejor”, “tener independencia económica”, “ay, si ganase la lotería sería feliz”; “con tener un pisito me conformo, no quiero nada más, eso es lo que me hace feliz”.

    Qué poco nos conocemos. Démonos cuenta de una vez, que para poner en marcha un plan de felicidad, lo primero que hemos de descubrir son nuestros valores, las normas que rigen nuestras vidas sin siquiera saberlo, y después identificar esos objetivos de los que hablaba antes… que sí, que todos los tenemos, unos más grandiosos, otros menos, unos más altruistas, otros más individualistas, pero objetivos personales o profesionales al fin, y que un día dejamos olvidados en un rincón de nuestra habitación de solteros.

    Después de estas dos cosas, veamos cómo alinearlas para que no nos causen problemas éticos (Emilio Botín tiene como objetivo erradicar el hambre de África? Jamás lo conseguirá, su objetivo no está en línea con sus valores), decía, alinear valores y objetivos, y de ahí, a trazar un plan de acción, y al menos ya tenemos la brújula y el punto de destino.

    Habrá mareas, barreras, piratas y tormentas, claro que sí, nadie dijo que esto fuese fácil, pero ¿quién valora algo que no le costó ningún esfuerzo?

    Os deseo también un PEDAZO DE AÑO 2013, y buena travesía… :)

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  9. Quiza sería más conveniente y pragmático, dejar de perseguir la felicidad como un estado ideal, y empezar a acumular la mayor cantidad de “momentos felices”. Es inevitable que entre momentos felices habrá momentos tristes o difíciles, pero hay que intentar que la balanza se incline por el peso de la mayor cantidad de momentos felices.

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  10. Hola Carlos!
    Simplemente magnífico!
    Muchísimas gracias

    Guillermo

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  11. coincido con ustedes, para ser felíz hay que ser conciente de nuestros pensamientos y responsables de nuestras acciones,
    felíz año 2013
    Laura

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  12. [...] es que como Carlos Bravo dice en su blog Marketing Guerrilla (CONSEJO: que suerte tenemos hoy en día de que existan los blogs, pues te dan la posibilidad de [...]

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  13. [...] La disciplina cuesta energía y esfuerzo porque tienes que luchar constantemente contra la gravedad de tu pereza. Aun así se consigue si el premio que esta al final del camino compensa todo el “dolor”. Sufrir por sufrir no sirve para nada. Hay que tener claro lo que uno quiere y hacerse de vez en cuando la pregunta más importante de tu vida. [...]

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  14. [...] mío de Alicante. Es una de las pocas personas que conozco que se puede definir como realmente feliz. Acaba de tener un hijo con su pareja y puedes ver en sus ojos que considera que la vida le está [...]

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