El ser humano suele darle más importancia a las cosas negativas que a las positivas. Esto influye la manera de cómo damos feedback: en la mayoría de los casos lo hacemos cuando las cosas van mal.
El feedback es una moneda con dos caras. Si no damos un feedback en ambos sentidos desaprovechamos el potencial que nos ofrece. El feedback nos puede servir además como herramienta para crear expectativas correctas frente a clientes o inversores. Aquí algunos puntos clave:
Valoración del trabajo de tus compañeros: cada persona necesita una confirmación sobre su manera de trabajar como apreciación personal. Si colaboras con otro compañero, dale un feedback si te ha gustado su trabajo. Incluso un feedback negativo demuestra que te preocupas por la persona, ve que quieres mejorar vuestra manera de colaborar.
Se honesto con tu cliente si no has hecho un buen trabajo: un cliente valorará si admites que has dado un mal servicio. Lo importante es no poner excusas sino formular claramente cómo vas a mejorar la situación.
Crea las expectativas correctas hacia tus inversores: si tienes un business plan y ves que es necesario adaptarlo, comunícaselo directamente a tus inversores. Aunque no les gusten demasiado los cambios de planes, apreciaran que seas una persona honesta que no quiere venderles la moto cuando las cosas van mal.
Motivación de tu equipo: tu equipo necesita saber si están haciendo las cosas bien o mal. Siéntate de vez en cuando con cada uno de ellos para hablar sobre su trabajo y si estás contento con ellos o no. Vas a tener un equipo mucho más motivado si ves que te preocupas.
Admito que hay muchos puntos que tengo que mejorar yo mismo y estoy trabajando en ello. Un primer paso es conocer la teoría…










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Esta muy claro, no podemos vivir aislados o en el individualismo.
Saludos desde PErú
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