¿Hasta qué punto es bueno exagerar en el marketing?

Por defecto la mayoría de las personas dirían con razón que no es una buena idea. También puede haber casos donde puede resultar una buena herramienta de marketing.

Los que han leído entre líneas los últimos días se habrán dado cuenta que estoy de vacaciones. Creo que es la primera vez que estaré 2 semanas casi totalmente desconectado sin agobiarme demasiado. Pero bueno, el post no va de eso porque para esos temas ahora ya tengo Zenguerrilla.es;)

exagerar marketingDerechos de foto de Fotolia

Cuando andas cargado en la espalda con una mochila de 15-20 kilos para llevar a tu hijo y además tienes agujetas en las piernas porque haces deporte todos los días, cada paso duele. Sobre todo a partir del kilómetro 2 o 3 cuesta abajo me entran ganas de llorisquear como lo hace nuestra peque de 4 años que pregunta cada 300 metros “¿Cuándo hemos llegado?” (cosa que no hago porque mi mujer entonces me diría con algo de razón “pues no hagas tanto deporte”).

La exageración de acortar tiempos y distancias

Lo que mola son las pausas. En casa salida tienes un objetivo y una ruta. Típicamente hay 1-2 paradas y en ocasiones incluso nos permitimos el lujo de tomar algo en una de las muchos restaurantes de montaña (típicamente llamadas Alm “No sé qué”).

Algunos de ellos son excepcionalmente buenos haciendo marketing. A veces son los detalles los que cuentan. Tenemos cartas de senderismo donde suelen aparecer caminos y tiempos estimados. Estos los puedes comparar con carteles del propio restaurante y te darás cuenta que siempre son 5-10 minutos menos de lo que indica la carta oficial.

Esta estrategia suele coincidir con la de los restaurantes de comida rápida. El camino indicado en el cartel suele ser más corto del real para motivar al consumidor de acceder a un establecimiento en vez del otro.

Lo que haría yo: en vez de exageración siempre daría preferencia a una estimación optimista. En caso de distancias en metros es más complicado no ser exacto porque se puede en la mayoría de las veces medir de forma exacta (así que ojo con esto).

En caso del restaurante en la montaña depende de la velocidad de la persona por lo que queda bastante margen de interpretación. Este tipo de exageración puede traer efectos positivos sin correr mucho riesgo de tener daños colaterales siempre que la exageración sea moderada. Al final el usuario tiene esa sensación de felicidad por haber logrado su meta y en pocas ocasiones va a comprobarlo con el cronometro o podómetro.

La exageración de ser el “único”, “primero”, “más grande”, etc.

Este tipo de marketing a través de eslóganes es bastante común en muchos mercados. En consecuencia también es según mi criterio una de las formas más desgastadas de hacer marketing e incluso puede venir en tu contra si no lo haces bien.

Cómo no lo haría

“Somos líderes en Madrid/España/Europa/ el mundo en el mercado de [pon cualquier cosa]”. Ser el más grande en algo no siempre tiene que ser una exageración pero en la mayoría de los casos es una frase suelta. Hay que fijarse únicamente en Fotocasa (“el portal inmobiliario líder en España”) Idealista (“el portal inmobiliario líder en España”). Es curioso que el eslogan es idéntico aunque Fotocasa a veces remplaza “portal” por “web”.

Por definición únicamente puede haber un líder por lo que uno de los dos está exagerando. No le veo mucho sentido a los eslóganes.

Cómo hacerlo mejor

Me centraría más en el usuario en vez de utilizar una frase de marketing que tiene como objetivo mostrar lo “guay” que soy. Por qué no utilizar “El portal inmobiliario con mayor satisfacción de sus compradores y vendedores” o tal vez “El portal inmobiliario con mayor transacciones y ratio de éxito de los anuncios”. Esto enfocaría más en el valor aportado al usuario porque ser grande no significa automáticamente ser bueno o incluso excepcional (pensemos p.ej. en empresas de telefonía).

Siempre hay una línea delgada entre exagerar y mentir de forma descarada. En el caso de Idealista y Fotocasa me atrevería a pensar que pueden sacar algún dato de la manga según el que realmente son líderes. Ya es otra cosa lo fiable que puede llegar a ser pero por tenerlo lo tendrán (y sino deberían).

Bajo ningún concepto haría un marketing que no se basa en hechos porque sino te va a ocurrir esto. Es una herramienta de doble filo por lo que no me arriesgaría en caso de duda. En pocas ocasiones la exageración puede encajar por lo que no he sido capaz de mencionar casos más allá del restaurante en la montaña (aunque seguramente habrá otros). ¡Así que cuidado…!

  1. Exagerar es un modo de mentir, y si los clientes te pillan, igual se enfadan (con razón). Lo mejor es hacer un marketing sincero.

    He visto por ahí carteles como “No somos el mejor restaurante de Madrid, pero si puedes leer esto estás a 12 pasos de un bistec de primera”

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  2. Exagerar nunca es bueno. Se crean expectativas que no se pueden cumplir, y quien las tiene acaba muy frustrado. Es posible que incluso se nos acuse de engañar
    Lo mejor es ser modestos y esforzarnos por hacer las cosas cada día mejor. De este modo serán los demás los que tal vez exageren de lo buenos que somos, ero no nos podrán acusar a nosotros de decir algo que no es verdad.

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  3. Me parece una corta, pero muy concisa publicación. Por experiencia puedo comentarte que un “slogan” sí puede jugar en contra, pero no solo este, sino cualquier frase u oración que eleve demasiado las expectativas de un cliente. También creo que como el mundo es mundo hay personas que por propia naturaleza tienden a tener expectativas muy altas.

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  4. A veces nos columpiamos un poco cuando vendemos algo jaja. Muy buen artículo, gracias por compartir. Saludos

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