Eres emprendedor, te necesitamos

Ser emprendedor no es la elección más sencilla del mundo. No tires la toalla todavía. Puede que realmente te necesitemos más de lo que piensas.

Eres emprendedor. Estás solo y a veces te dan ganas de tirar la toalla para buscarte un trabajo “como Dios manda” para estar más tranquilo. O así es como lo llamarían tus padres. Uno que por las noches te deje dormir y durante el día no te agobie porque no eres capaz de ver la luz al final del túnel. Ninguno de tus amigos entiende por qué trabajas tanto ganando tan poco. A veces te haces la misma pregunta.

Ser emprendedorDerechos de foto de Fotolia

¿Pero sabes qué? Te necesitamos. Si, en serio. Igual serás uno de los pocos entre nosotros que consiguen montar un negocio y crear empleo. Para que haya gente que pueda trabajar por cuenta ajena, tiene que haber otros que asumen riesgos. No te preocupes. Nadie te lo reconocerá cuando llegué tu momento de gloria. Te llamarán empresario y la gente relacionará con ello “explotador”. Te pondrán a parir porque has tenido éxito y porque ganas más dinero que la mayoría.

¿Sabes qué? Cuando llegué el momento. No te lo tomes mal. “Spain is different”. Para bien y para mal. Tú sabrás lo que has hecho. Sabrás también que si ganas 100 veces más el español medio será porque te lo has currado. Por qué has seguido adelante cuando el resto de personas hubiera tirado la toalla. Has vivida durante años una vida sin lujos, dándolo todo por el sueño que has tenido. Sigue así. Los que te pondrán a parir te necesitan. Y los demás también.

  1. Efectivamente, Carlos.
    España es diferente.

    Si a alguien le va bien, será porque ha engañado a los demás.
    Si alguien tiene dos trabajos y otro ninguno, le está robando un trabajo.
    Eso sí, las 3,5 horas de media diarias que dedicamos a ver la tele, con un 25% de paro, que no nos las quiten…

    Gracias!

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  2. Trabajé por cuenta ajena hasta hace 10 años, también pensé que el empresario era el que mejor vivía, aunque no lo consideré explotador (son mis experiencias). Pero después de trabajar por cuenta propia todos estos años, sólo puedo decir que el 90% de los emprendedores somos gente que trabaja muuuuchooo, gana pooooooco y colabora con los demás para seguir manteniéndose con esa ilusión día a día que, por cierto, no sé ni de dónde la sacamos… Gracias, Calos por los ánimos.

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  3. El emprendimiento está sobrevalorado. Prefiero el empoderamiento.

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  4. En mi pueblo/barrio/… dicen :”Dein Wort in Gottes Ohren” traducido literalmente “Tu palabra en los oidos de Dios” y refiriendome a que espero que algún día de verdad pueda vivir de “esto”, en el mejor de los casos darle a alguien un empleo y demostrarme a mi misma que este camino ha sido el correcto.

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  5. Creo que nada puede haber más importante en la realización laboral que poder decir: esas veinte personas comen porque les di un empleo y mira lo lejos que han llegado. Pero para ello hay que arriesgar. Y aquí, en España, a aguantar las miradas de quien tuvo menos suerte y fue explotado, que también los hay.

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  6. Hola Carlos
    Creo que el emprendedor es una persona que cree en si mismo y que decide usar su capacidad para dejar de llenar los bolsillos del “empresario” y poner su energia en mejorarse y mejorar su entorno a partir de su particular forma de ver el mundo.
    Quizas no todos los “emprendedrores” entren en esta definición, quizas los que lo alcanzan sean los que pongan su esencia como valor agregado

    Saludos

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  7. Una vez llegué a este blog no sé cómo ni por qué. Se da la casualidad, Carlos, que vivimos en la misma ciudad e incluso una vez nos cruzamos haciendo deporte (pensé en saludar, pero inmediatamente me di cuenta del absurdo porque tú no sabes quién soy yo…). Hace ya bastante tiempo que leo a diario tus posts (algunos me aportan, otros no tanto), pero este, aparentemente simple, me ha llegado tanto como para escribir un comentario por primera vez.

    La vida del emprendedor es tan dura y el entorno te hace sentir tan incomprendido, que a veces uno sólo encuentra consuelo en aquellos que piensan como tú, y que generalmente no se encuentran en nuestros círculos más cercanos. El Estado sólo te pone zancadillas y luego te roba una parte brutal de tus ingresos; tus amigos te miran raro y piensan que no eres tan listo ni estás preparado para llevar un negocio (eso son cosas para ‘otros’, que no está claro quiénes son); la familia cree que estás echando a perder tu futuro; tu entorno te transmite miedo e incluso cierto rechazo…

    La gente cree que las empresas las montan millonarios que han heredado sus fortunas, que, por tanto, no merecen ningún reconocimiento. Los borregos que nos critican son los que luego salen a la calle clamando a los cuatro vientos que tienen derecho a un trabajo, como si el mercado laboral fuera una ley natural de nacimiento. Deben creer que los puestos de trabajo se crean de la nada. Para que ellos trabajen hace falta gente no muy cuerda como nosotros, capaces de pasarlo mal (con poco o nulo apoyo) y arriesgar mucho para llegar a obtener algún fruto. Muchos caerán por el camino, pero algunos perseguiremos nuestro sueño hasta que no quede otra opción que el éxito.

    Lo más importante para mí de ser emprendedor es, sobre todo, saberme dueño y señor de mi propia vida, de mi propio destino. Saber que soy libre, incluso aunque mis decisiones me llevaran a un fracaso estrepitoso tras otro. Nadie me dirá por cuánto tengo que vender mi tiempo, a qué hora debo empezar o terminar, nadie me obligará a poner mi trabajo por delante de mi vida personal, y, sobre todo, nadie me alienará haciendo algo que odio para que otro gane dinero mientras me hago viejo y veo pasar los años hasta que llegue la jubilación y me pregunte por qué no me atreví a hacer lo que quería. Si he de dejarme la piel por algo, será por aquello que me apasione, por algo que merezca la pena vivirse según mi criterio. Si me hundo algún día, al menos sabré que lo he intentado.

    Como bien dices, lo más irónico de todo es que, si al final lo conseguimos, nadie nos dará las gracias, y, sin embargo, nos necesitan. Vaya que sí. ¡No saben cuánto!

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    • ¿Por qué no has dich nada en ese momento? Una pena Pablo. Es una historia que hubiera podid haber contado algún día a mis peques… jajaja

      En serio, la próxima vez avisas! Muchas gracias por dejar tu primer comentario aquí y sigue así… ;)

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  8. Gracias Carlos, por tu post. Algunas veces provoca tirar la toalla, pero es muy satisfactorio trabajar por lo que una cree.

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  9. Spain is different, sadly.

    Si la gente te pone a parir y llama explotador, primero mírate, no sea que vayan a ir bien los tiros. Si, después de la reflexión, consideras que verdaderamente eres justo, tanto contigo mismo como con tus colegas, colaboradores y emplados, entonces sí: toda esa pila que te pone a parir lo hace por pura envidia. El deporte nacional.

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  10. Sin dudas yo veia a los jefes como el 99% de la gente: personas que solo se dedican a contar dinero y van por la vida cargandose a todos lo que pueden.

    Hace ya un año que renuncié a mi último trabajo y no es ni una pizca a como la gente cree que es. No hay vacaciones (y si estás de vacaciones piensas en el trabajo), tu sueldo es re-invertido, es decir: eres el único que no cobra sueldo y tu jornada laboral no termina a las 17HS.

    Ya ni toco el tema del stress porque dá para escribir una biblia…

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  11. Cierto, cierto y cierto. Acabo de lanzar mi primera empresa (yopongoelhielo.com) combinándolo con mi trabajo “normal” que ronda las 50h semanales a base de sudor y lágrimas, con la esperanza de algún día poder dedicarme exclusivamente a ello.

    Confío en que el viaje merezca la pena…

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  12. Muy grande, Carlos. Me ha emocionado mucho leerlo. A seguir. Un abrazo.

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  13. […] Eres emprendedor, te necesitamos. En serio, esta labor es importante para la sociedad. Eso sí, no esperes palmaditas en la espalda cuando las cosas vayan bien o palabras de apoyo si todo se va al garete. Las cosas son así. No te pongas a emprender porque buscas el reconocimiento social por lo que haces porque no lo tendrás o digamos no de la forma que igual te esperas. […]

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