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El precio de ser amable en el mundo de los negocios

“¡Que no te tomen por tonto!” Es una frase muy de padres de hace 1 o dos generaciones hacia atrás. ¿Sigue siendo relevante?

En el mundo de los negocios hay que ser duro. Nadie te va a regalar nada. Tienes que luchar por todo. Si alguien te puede sacar una ventaja lo hará sin pensar en tus sentimientos.

ser amableDerechos de foto de Adobe Stock

Hasta que te clavan un cuchillo en la espalda

En los últimos 14 años me la han colado muchas veces. En más de una ocasión hubo promesas incumplidas, clientes que no te pagan, personas que hablan detrás y delante de tus espaldas mal de ti, etc.

Todo esto tiene que ver que cada uno piensa en sí mismo en vez de ponerse en la piel de los demás. Antes de reaccionar de forma emocional e iniciar acciones espontaneas intento pensar y ver el mundo como la persona que me está haciendo daño. Nunca tenemos todo el contexto para entender lo que está sucediendo. En la mayoría de los casos estoy seguro que sufrimos de daños colaterales por estar en el momento equivocado en el lugar equivocado.

Soy amable con las personas que me tratan mal hasta que ya dejo de serlo. Nunca pierdo el respeto con nadie a pesar de buscar la vía legal. Lo que tengo claro es que nadie me va a tomar el pelo. Siempre lucharé de forma legal hasta el final para recibir razón si estoy convencido tenerla. Si hay que ir a juicio se va.

Dicho esto quiero dejar claro que a pesar de las malas experiencias que he vivido con muchas personas y empresas en la última década confío en un inicio en lo bueno en cualquier individuo. También en un contexto de negocios. No inicio un nuevo contacto con el pensamiento que en un momento dado me podría clavar un cuchillo en la espalda sino más bien todo lo contrario.

El beneficio de ser amable en el mundo de los negocios

Soy amable, agradable e intento aportar más de lo que recibo. No lo hago por ser buena persona, lo hago porque este comportamiento me beneficia más que todas las alternativas.

Esto tiene que ver con todo. Pago a tiempo de mis proveedores (por desgracia esto no es algo que se da por hecho), respondo a dudas de negocio sin cobrar por ello, recomiendo mejores profesionales cuando no soy la mejor opción, soy transparente y claro sobre mis limitaciones, hago favores a desconocidos en LinkedIn, etc. Evidentemente no priorizo todo esto si mis propias tareas sufren pero siempre busco un hueco para ello.

Si nos alejamos del mundo de B2B en el que me estoy moviendo dentro del contexto de Quondos (formación marketing online) o Beguerrilla (consultoría) ser amable puede tener un premio mayor todavía.

Cuando trabajas en el B2C hay pocas empresas que desarrollan una empatía hacia sus clientes. Muy pocos se ponen en su piel se hacen le pregunta. ¿Qué podría estar pensando el cliente? Si sigues esta línea más que un precio por pagar recibes un premio.

  1. Clientes sorprendidos por el trato recibido.
  2. Clientes que te recomiendan sin dudarlo a sus amigos.
  3. Clientes que vuelve a comprarte a pesar de que seas un poco más caro que los demás.

Si puedes elegir entre ser amable o liberar tus instintos elige lo primero. Mantener la cabeza fría y ponerte en la piel de la persona que tengas delante siempre te hará crecer. Tanto empatizar con un tu enemigo como con tu cliente te hará llegar más lejos. Prometido.

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