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El cliente troll y la regla de las 24 horas

¿Te has afrontado alguna vez a un cliente troll? Aquí te propongo una mejor solución que hacer uso del bate de béisbol.

¿Dónde está mi pedido? Ya han pasado 24 horas.

El concurso estaba amañado.

En el Carrefour lo estaban vendiendo por 5€ menos.

trollDerechos de foto de Adobe Stock

Todos los que tenemos negocios online conocemos este tipo de comentarios. Hay clientes exigentes y luego están los clientes troll. Igual no son conscientes de lo que los llamamos así porque piensan que simplemente piden lo que se merecen.

La reacción normal de cualquier ser humano es sacar el bate de beisbol del armario y averiguar la dirección de ese troll con ayuda del amigo hacker para hacerle una pequeña visita. Lo que más se acerca a ese impulso en ese momento es responder con lo primero que se pasa por tu cabeza.

Eso típicamente suele ser la peor de tus opciones.

Aunque posiblemente te hayas desahogado en ese momento no has hecho otra cosa que empeorar la situación. Tu reacción sin filtros no ha sido otra cosa que un impulso porque crees en un mundo más justo.

Lo que has conseguido es una vista previa hacia clientes potenciales sobre tu forma de solucionar conflictos con clientes insatisfechos. Al final el que tira con piedras (aunque sea únicamente para devolver las que te acaban de tirar a tu tejado) es el que deja el mal gusto en el espectador.

  1. Es mucho mejor hacer esto:
  2. Abrir un Word.
  3. Redactar todo lo que se pasa por la cabeza en ese momento.
  4. Guardar el Word y cerrarlo.

Es mi regla de las 24 horas. En muchas ocasiones el primer pulso ya ha pasado y pasas a hacer lo correcto. No tomártelo como algo personal sino en el mejor de los casos darle al troll la razón como a los tontos.

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