El castigo como medio de motivación para tu equipo

Vale, la palabra “castigo” es un poco exagerada para exponer a lo que voy. No se trata de sacar el látigo de forma literal pero si de forma figurativa.

Todo esto parte de una historia personal de los tiempos donde tenía un jefe y trabaja cobrando una nómina cada mes.

remarDerechos de foto de Adobe Stock

Me acuerdo perfectamente de aquellos tiempos donde estaba haciendo mi doctorado en Suiza. En universidades de habla alemana el modelo es menos teórico y más práctico. Había que salir a la calle y trabajar con empresas para obtener datos reales. Nuestras tesis doctorales se basaban en ello. Además nuestro instituto podía cobrar una buena cantidad de dinero por nuestra estancia. Con otras palabras. Éramos consultores mal pagados. Te cuento.

Mi historia personal trabajando por cuenta ajena

Lo bueno y lo malo. Ese sueldo seguía estando muy por encima lo que se cobra en países como España o incluso en Alemania. La definición de sueldo mínimo en Suiza es sin duda otra que en el resto del mundo. :)

Cuando hago algo, siempre lo doy todo. No pregunto hasta donde tengo que saltar sino busco ganar en altura con cada salto que hago. Es por ello que con el tiempo te van cayendo la mayoría de las tareas porque tu jefe sabe que lo vas a hacer antes y probablemente un poco mejor que otros candidatos. Luego había aspirantes a doctores que se solían tomar el tema con más calma. Entraban a las 9 (a veces un poco más tarde) y salían a las 5 de la tarde (a veces un poco más temprano). Lo mejor de todo. Siempre daban la sensación de estar estresados. Los compañeros que no nos tomábamos el tiempo de trabajo con tanta calma, sabíamos perfectamente que todo iba de evitar que te cayesen más tareas de las necesarias.

Al final había dos grupos de personas en el departamento. Los que sacaban el trabajo y los que no hacían nada. El trato por parte de los jefes (profesores) era exactamente el mismo. El resultado (doctorado) lo iban a lograr con algo de esfuerzo con una probabilidad bastante alta ambos grupos. Esto generaba desmotivación por ambas partes. Un grupo porque esto ya se encontraba en su naturaleza y en el otro porque veían que otros con menos implicación lograban lo mismo.

Cómo solucionar el tema de desmotivación

Lo peor que le puede ocurrir a una organización por muy grande o pequeña que sea es que los que sacan el curro estén de capa caída. Hay una forma sencilla de lograrlo. Por el feedback que he obtenido estos últimos años, estando yo mismo en la posición de jefe, pienso que es una forma para mantener la motivación entre las personas clave de cada equipo. No digo que sea la única pero es la que sé que funciona.

A los que no están a la altura de las expectativas tiene que caerles una bronca. A ver, no enseguida pero en función de la respuesta que dan a toques anteriores.

  1. Hacer un comentario indirecto que indica el descontento.
  2. Ser más preciso explicando lo que hay que mejorar de forma informal.
  3. Sentarse de forma apartada con el trabajador para preguntar por qué no es capaz de llevar a cabo lo que se le está pidiendo y ofrecer ayuda.

De esta forma tienes la posibilidad de solucionar dos problemas en tu equipo.

  1. Averiguar lo que está generando la falta de implicación del trabajador en cuestión y con suerte incluso llegar a solucionarlo. Puede haber problemas personales detrás que una vez descubiertos pueden generar acuerdos y/o comprensión por ambas partes.
  2. Motivar al resto del equipo porque ven que la falta de resultados tiene consecuencia. Es una forma de ver valorado su esfuerzo. Evidentemente también hace falta un feedback directo. Pero esta forma indirecta también sirve.

Las personas que trabajan en una organización quieren ver que el esfuerzo se premia y que lo contrario tiene consecuencias. La confrontación con las personas que no tiran del carro de la misma manera que el resto pueden tener problemas que se pueden resolver hablando las cosas. Cuando no hay mejora hay que asumir las consecuencias. El que no rema en el barco no debería seguir en el mismo. Es lo que hay…

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