Dar las gracias para no parecer un idiota

¿Sabes decir “gracias” cuando toca? Es fácil olvidarse de que siempre hay personas que te rodean y te ayudan a convertirte en mejor persona.

Dar un feedback positivo no es necesariamente mi punto fuerte. Dar las gracias va más allá de simplemente decir “gracias” cuando el camarero te trae tu café con leche por la mañana. Eso no es ser agradecido sino demuestra simplemente que eres educado (por lo menos con el camarero).

Dar las graciasDerechos de foto de Fotolia

En realidad esta expresión es mucho más profunda porque tiene que ver mucho con saber dar un feedback adecuado. Para bien y para mal. Pocos sabemos hacerlo en la dosis adecuada y en el momento oportuno. Muchos incluso tienen miedo hacerlo si se trata de personas más cercanas.

Hay que dar más a menudo las gracias por lo que tenemos y valorar el momento en vez de pensar siempre en las oportunidades perdidas. Dar las gracias a tus seres queridos por el apoyo recibido. A tus compañeros de trabajo por darlo todo junto a ti. A tus clientes por confiar en ti durante meses y años. A los lectores que siguen tu blog desde hace tiempo.

Cuando eres más joven das muchas más cosas por hechas y no las sabes valorar. Dar las gracias no significa ser vulnerable porque demuestras aprecio. Significa que eres capaz de ver más allá de tu propio micro-universo. Eres capaz de mostrar empatía entendiendo que no se puede dar nada por hecho. Significa que aunque tú lo estés dando entiendes que dependes de la valoración de terceros.

“Me lo merezco” es una visión egocéntrica de los hechos. Te lo habrás currado pero siempre hubo personas que te permitieron tener acceso a la próxima base para finalmente llegar al punto en el que quisiste estar. No olvides nunca de donde partiste y de los que te ayudaron a superar las barreras en tu camino. Los que no comparten esta visión se consideran generalmente como “egocéntricos”. Yo los llamaría más bien idiotas… :)

  1. A nivel liderazgo dar las gracias todo el tiempo no es productivo, te vuelve un idiotta eso? No lo creo.

    A nivel familiar no veo porque no…

    A nivel social tampoco….

    En realidad, dar las gracias no es más que una micro transacción de ego (así se lo llama en psicología) y es como una forma de pagar sin “pagar”.

    El sentimiento de gratitud como el de un Creyente es una historia distinta. Es decir, no se puede ser absolutista en esto pero estoy casi seguro que gran parte de las gracias que se dan son solo por compromiso / obligación social.

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    • Gracias por comentar por cierto Denis… ;)
      A nivel de liderazgo estoy de acuerdo que no es plan dar las gracias todos los días. Hay que hacerlo en el momento oportuno y no de forma generalizada. Dar las gracias a todo el mundo no sirve porque siempre habrá algunos que se lo merecen más que otros. En este caso incluso puedes llegar a desmotivar a los mejores.
      A mí me ha gustado la forma de liderazgo que se lleva en equipos de fútbol (he sido jugador activo durante 18 años antes de pasarme al maratón). El entrenador destaca a los mejores y pone verdes a los peores. La vida es así o digamos que debería ser así.
      Estoy de acuerdo que la mayoría de las veces que se dice gracias es por cumplir con normas sociales. En momentos donde no hay presión externa y se dan (las gracias) es donde de forma más positiva se percibe por los que lo reciben.

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  2. Hay muchas formas de decir gracias sin decir nada y ‘gracias’ que suenan más falsas que los euros de madera.

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  3. “No harás nada en la vida sin ser agradecido” Es complicado dejar de lado nuestro orgullo en muchos casos y agradecer a quienes han estado con nosotros en los momentos más difíciles pero es algo necesario.

    Agradecer es complicado y muchas veces creemos que nuestras familias, amigos o parejas saben que somos agradecidos y que no necesitamos decirles nunca mas GRACIAS. Pero no, las cosas bonitas nunca son muchas y hay que dar las gracias más seguido.

    Gracias Carlos por compartir. (Pulgar arriba)

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  4. Gracias por recordarnos lo fácil que es dar las gracias. Y con qué facilidad lo olvidamos.

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