Cuando cruzas una línea

A veces es poca cosa. Casi no le das importancia. Tienes como una pequeña molestia en la cabeza. La pones aparte y sigues adelante. Podría ser el principio del final.

Muchas veces cuando te enteras que alguien ha ido a la cárcel por un delito x te preguntas las razones que podría haber tenido la persona para tomar dicho riesgo. Tanto el daño de reputación, perder amigos o peor incluso. El tener que ingresar en casos extremos a la cárcel al final no justifica tener algunos millones de euros más en la cuenta. Muchos incluso se arriesgan por mucho menos.

linea delgadaDerechos de foto de Adobe Stock

Para llegar a esos puntos tienes que haber cruzado una pequeña línea. Eras consciente que no era del todo correcto pero te dices que tampoco es para tanto. No estás haciendo daño a nadie. Pero una vez dado el paso ya te encuentras en un territorio nuevo. Lo coges como propio. Tienes la sensación de haber adquirido un derecho que no te pertenece.

A partir de ahí los próximos pasos siguen siendo pequeños. Pero cada vez menos te vas dando cuenta que estás en territorio prohibido. Puede que en ese punto ya sea demasiado tarde.

Así por lo menos me explico yo la evolución de alguien que al final tiene que ir a la cárcel. No digo esto porque yo sea consciente siempre de donde esté esa línea. Lo importante es ser consciente que la hemos cruzado y que no es lo óptimo. No es un derecho adquirido. Igual, dentro de muchos males entre los que hemos tenido que elegir es el mal menor. No seré yo el que lo vaya a juzgar…

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