Copiar y mejorar cómo los chinos

Muchas veces el precio es la única pista que te dan. Las copias (ilegales) de muchos productos ya son tan buenas que en ocasiones necesitas un experto para identificarlas como tal. Los japoneses empezaron igual.

copiarDerechos de foto de Adobe Stock

Los chinos tienen la ventaja que son muchos más. Personas digo. Además de exportar cada vez más de su producción el mercado interno también consume. Y con el crecimiento de la economía cada vez más.

Cuando tienes un negocio la base es la copia. Por mucho que te digan que es la innovación es iluso. Muy pocos emprendedores tienen una base y/o recursos para I+D. No digo que innovar no sea necesario pero tal como está el patio hacerlo partiendo desde cero simplemente no es realista.

Todos queremos ser el próximo Facebook, contratar los mejores, etc. y todos esas cosas molonas que hacen las start-ups que salen en los medios.

No es tampoco ninguna garantía de éxito pero copiar es crear una base menos arriesgada. Por lo menos partes de algo que ya sabes que está funcionando. P.ej. porque un competidor lo está haciendo con éxito. A partir de ahí mejora lo existente. Partimos de la base que todo es mejorable.

Los chinos nos lo van a demostrar. La experiencia adquirida la van a emplear para mejorar lo existente. Dentro de poco no se van a limitar únicamente a copiar lo que ya está funcionando. Si no nos ponemos las pilas seremos nosotros los que dentro de una década estarán copiando de los chinos.

No tiene que ser algo malo. La economía va en ciclos. A lo largo de los siglos siempre hubo cambios. Igual ahora toca otro. Los efectos de macroeconomía afectan más a las grandes empresas porque su capacidad de adaptación (en teoría) es menor que la de la pequeña start-up.

Para hacer un impacto grande siempre hay que empezar con algo pequeño. Copia y mejora. Si partes desde cero es la mejor forma de utilizar los recursos disponibles. Cuando ya estés en marcha tienes que pasar al próximo nivel. Desde una base sólida debes utilizar una parte de tus recursos para innovar. Basta con observar la caída de grandes empresas. Cayeron porque se relajaron. Pensaron que no les hacía falta innovar hasta que llegó alguien que les hizo entender que ya eran obsoletos.

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