Cómo caerle bien al jefe de una start-up sin hacerle la pelota

Algunos emprendedores de start-ups piensan que todo el mundo tiene que funcionar como ellos. Aplica estos sencillos consejos para cumplir con sus expectativas.

Los jefes de start-ups casi siempre buscan una cosa en un colaborador o trabajador: que sean lo más parecido a ellos. Puede que por eso Sam Walton el fundador de Walmart cambio el término de su equipo refiriéndose a ellos como asociados.

trabajador startupDerechos de foto de Fotolia

Hace poco me leí su biografía y puedes estar seguro que aunque no te dediques al retail hay muchos detalles como este que le podrás copiar para crear tu propia historia de éxito. De hecho el era una de los mejores en eso: copiar lo que otros hacían bien y si podía incluso mejorarlo.

Pero volvamos al tema principal del post.

Sé proactivo – actúa antes de que te lo pidan

Una de las cosas que más le gustan a los jefes es que sus trabajadores sean proactivos. ¿Pero esto qué significa concretamente? Un par de ejemplos:

  • Surge un problema y antes de que te pida ocuparte de ello ya lo has solucionado.
  • Has detectado una forma de mejorar los procesos de comunicación y has desarrollado un plan para implementarlo.
  • Tu empresa tiene problemas financieros y llegas con sugerencias para ahorrar gastos.
  • Utilizar el sentido común cuando una tarea esté incompleta y ser capaz de finalizarla sin necesidad de retrasarla o hacer muchas preguntas.

Algunos simplemente hacen lo que les piden. Por una parte habrá algunos que consideran que su trabajo es una forma desagradable para poder vivir. Por otra parte otros podrían temer (o en ocasiones hay algunos pocos jefes idiotas que incluso se lo dicen) que no les pagan por pensar.

Asume la responsabilidad

Hay una cosa peor que meter la pata. No asumir la responsabilidad por ello. Los que trabajan mucho también cometen errores. Es un defecto humano pero nadie es perfecto. Puede que en ocasiones te den una colleja por no haber estado suficientemente atento o no haber trabajado con la diligencia necesaria pero siempre será un tema puntual.

La cosa cambia cuando no asumimos la responsabilidad por los propios errores e intentamos derivar la culpa en terceros. No hay que llegar al punto que las cosas no funcionen. También se trata de organizar tareas, hacerse cargo de procesos, solucionar problemas porque tenemos la competencia, etc. Está relacionado con ser proactivos pero también ponerse al mando y no esconderse cuando te necesitan.

Toma decisiones y corre riesgos

Con excepciones del tipo jefe idiota se apreciará el hecho de que tomas decisiones sin asegurarte al 100%. Existe una línea delgada porque puede que a veces no tengas la competencia necesaria. Siempre que de forma directa tu decisión impacte flujo de dinero de la empresa es recomendable asegurarte. En la mayoría del resto de los casos (claro, siempre existen excepciones), se apreciará que corras un riesgo.

En mi caso suelo fijar una regla del tipo “siempre que…”. En estas ocasiones “autorizo” y exijo la toma de decisión ajena. Los errores son inevitables pero el coste de media se ve reducido porque tanto la comunicación como la propia carga de trabajo baja de forma considerable.

Sobre todo en pequeñas empresas correr el riesgo de convertir los procesos en un triangulo donde en vez de comunicar entre ellos las personas consultan absolutamente todo a través de ti. Las personas que trabajan para ti deben ser que esperas esta forma de actuar por su parte. En otro caso igual temen que no les pagas por pensar (y menos por tomar decisiones.

 

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