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3 cosas sencillas que puedes hacer para tener un jefe más feliz

Cuando trabajamos en equipo es importante conocer las expectativas hacia nosotros. Los compañeros son importantes pero no es mal plan tampoco tener al jefe feliz.

En la vida las cosas se repiten muchas veces. En 10 años dirigiendo equipos sigo fallando en muchas cosas. Los que siguen este blog saben que se nutre en la mayoría de los casos de mi propia experiencia. Todo lo que haga mi equipo mal, al final es responsabilidad mía y forma parte de mi eterna lista de puntos de mejora.

jefe felizDerechos de foto de Adobe Stock

Los “jefes” al final son personas como tú y yo. Lo único que les diferencia es una mayor carga de responsabilidad. Si tienes un jefe, tu responsabilidad es hacerle la vida más fácil. A veces son cosas sencillas que puedes hacer para aportarle algo de felicidad.

Dar feedback sobre tareas realizadas

Este punto lo tienes que tomar con pinzas y no quiero que lo interpretes de tal manera que ahora tienes que informar sobre cada e-mail que envíes o llamada que realices. Con el tiempo sabrás interpretar y diferenciar las tareas importantes de las que no lo son tanto.

En ocasiones surgen incidencias que más tarde se resuelven. Tu jefe quiere tener la tranquilidad de que las cosas están en proceso de o mejor todavía que ya estén resueltas. Cuando hayas logrado eliminar el problema es tan sencillo como redactar un breve mail para dar el feedback sobre ello.

Informar sobre soluciones y no sobre problemas

Esto nos lleva rápidamente al próximo punto. Cuando era niño y había sacado una mala nota en el instituto tenía que decírselo cuando antes a mi padre aunque sabía que esto le iba a poner de mal humor. Mi madre siempre me insistía que esperase hasta que haya comido pero en ocasiones no me podía esperar tanto. Entiendo la necesidad humana de compartir malas noticias con personas de mayor autoridad porque a pesar de una posible bronca de sientes aliviado de no tener que llevar toda la carga en tus hombros.

Siendo mayor sé por experiencia propia que no es una buena estrategia. Tu jefe no quiere que le informes sobre una incidencia que vas a tener que resolver tú de todas formas. Para demostrar que estás haciendo un buen trabajo avisa sobre ello cuando lo hayas resuelto y te llevarás unas palmaditas en la espalda. Para temas que se escapan de tu autoridad evidentemente tienes que avisar cuando antes a tu jefe pero para todo lo demás basta con presentar la solución o posibles escenarios para llegar a ello donde necesitas su opinión para poder elegir la mejor opción.

Cuidar los detalles

En ocasiones a tu jefe le importan detalles que a ti no te importan tanto. Es tu responsabilidad explicar tu punto de vista. Si tienes un buen jefe y has aportado un buen argumento podrás hacerle cambiar su punto de vista. No es cuestión de hacer a ciegas lo que te mande sino hacer críticas constructivas cuando ves soluciones mejores que él no ve.

Una vez pasado este punto hay que cumplir con lo acordado. En ocasiones pueden ser detalles tan pequeños como llegar de forma puntual todos los días sin excepción al trabajo. Puede que para ti no sea relevante llegar un minuto más temprano o más tarde pero que para él signifique un mundo. Puede también que quiera que aprendas una lección de vida que puede que todavía tardes 10 años en asimilar porque todavía eres joven y tu contexto y circunstancias de vida no son las suyas.

No se trata de ser un trabajador que siga órdenes sin cuestionar el sano juicio de su jefe. La clave es comunicar. Es un dar y recibir, tiene que haber una relación reciproca donde todos ganan. Atrévete a asumir responsabilidad aunque metas la pata. Con actitud todo tiene solución y yo sé que la tienes. ;)

Te seguiré contando.

Stay tuned.

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